Las trampas que solo aparecen en este par de idiomas, cada una con la frase corregida al lado.
Si has llegado hasta aquí buscando qué significa una palabra en inglés, empiezas con una ventaja que casi nunca se menciona: ya hablas un idioma completo, con toda su gramática funcionando sin que tengas que pensarla. Aprender inglés desde el español no es empezar de cero. Es averiguar qué cosas puedes trasladar tal cual, qué cosas se parecen lo justo para engañarte y qué costumbres del español conviene dejar en la puerta.
Las buenas noticias son más de las que se cuentan. El inglés no distingue entre ser y estar: las dos ideas caben en to be, y esa diferencia que a los extranjeros les cuesta años cuando aprenden español a ti no te cuesta nada. Los sustantivos no tienen género, así que no hay que memorizar ningún artículo. Los adjetivos no concuerdan: tall sirve para un hombre alto, una mujer alta y varios edificios altos, sin cambiar una sola letra. Y la conjugación es diminuta al lado de la nuestra: en presente solo se mueve la tercera persona del singular, que añade una ese. Donde el español tiene seis formas distintas, el inglés suele tener dos.
Las dificultades reales son pocas y muy identificables, y casi todas nacen del mismo sitio: los dos idiomas reparten el trabajo de otra manera.
Ninguna de estas cosas es difícil de entender. Lo difícil es que son automáticas: las dice la boca antes de que la cabeza opine. Por eso funciona mucho mejor ponerles nombre una por una que estudiar gramática en bloque. En cuanto sabes que existe la trampa de la ese inicial, oyes tu propio Espanish antes de terminar la palabra, y a partir de ese día se corrige en cuestión de semanas.
Lo que viene a continuación son las tres zonas donde el español interfiere más: las palabras que se parecen y significan otra cosa, los sonidos que nuestro oído junta en uno solo y las estructuras que el inglés exige y nosotros damos por sobreentendidas.
Haz clic en cualquier frase para ver su traducción, la explicación gramatical y frases de ejemplo.
Activa la traducción de la página entera para leer en paralelo en español y inglés.
Escucha la historia en voz alta con resaltado palabra por palabra para mejorar tu pronunciación y tu velocidad de lectura.
Consejos y estrategias prácticas para hispanohablantes que quieren aprender inglés de forma efectiva, con ejemplos útiles y traducciones.
vocabularyGuía de vocabulario esencial en inglés para principiantes con frases básicas, traducciones al español y ejemplos prácticos para el día a día.
El español y el inglés comparten miles de palabras de origen latino, y eso es una ventaja enorme casi siempre. El problema es la lista corta de palabras que se escriben casi igual y significan otra cosa. No son curiosidades de examen: son justamente las que se cuelan cuando ya hablas con soltura y bajas la guardia.
La más famosa primero. Embarazada no es embarrassed. Embarrassed quiere decir avergonzado, así que anunciar I am embarrassed en una reunión cuenta algo muy distinto de lo que crees. Si esperas un bebé, la frase es I am pregnant. Si te ha dado vergüenza, I was really embarrassed.
La buena noticia es que el parentesco entre las dos lenguas es fiable en cuanto conoces sus reglas. Las palabras que terminan en ción pasan casi siempre a tion, como information o situation. Las que terminan en dad suelen acabar en ty, como university o possibility. Los adverbios en mente terminan en ly, como quickly. Esas familias funcionan, y te regalan miles de palabras sin estudiarlas.
La sospecha conviene reservarla para otro perfil de palabra: la corta, la cotidiana, la que suena demasiado fácil. Los falsos amigos peligrosos casi nunca son términos técnicos, sino palabras de todos los días que usamos sin pensar. Cuando una te salga sola y sin esfuerzo en mitad de una conversación, esa es exactamente la que merece una comprobación.
El español tiene cinco vocales y cada una suena siempre igual, escrita como esté. El inglés maneja alrededor de doce y las escribe con las mismas cinco letras, así que nuestro oído las agrupa de dos en dos y la boca produce una sola. De ahí salen los pares que a un nativo le suenan clarísimos y a nosotros nos parecen la misma palabra repetida.
La segunda marca inconfundible del acento español es la ese inicial. En español no existe ninguna palabra patrimonial que empiece por ese seguida de consonante, así que la boca añade una e por su cuenta y salen Espain, estudent, estreet y eschool. El arreglo es mecánico: coloca la lengua para la ese y empieza a soplar antes de abrir la vocal. Practica en voz alta ssspain y ssstudent hasta que la e sobre. Es el rasgo más reconocible de todos y el que antes desaparece en cuanto se le pone nombre.
Después vienen la be y la uve. En español son el mismo sonido: escribimos vaca y baca de forma distinta, pero los labios hacen exactamente lo mismo. En inglés no son intercambiables, y hay parejas enteras que dependen de esa diferencia: ban y van, berry y very, boat y vote. La uve inglesa se hace apoyando los dientes de arriba sobre el labio de abajo, igual que la efe pero con voz. Si los labios se tocan entre sí, has dicho la otra palabra.
El siguiente punto no tiene ningún equivalente en español: la vocal neutra de las sílabas sin acento. En inglés, la sílaba que no lleva la fuerza se apaga hasta convertirse en un sonido vago y perezoso, parecido a una e muy débil. Por eso banana no suena a tres aes limpias como las nuestras, y en computer la primera y la última vocal se desdibujan mientras la del medio se lleva todo el peso. Pronunciar cada vocal con su valor completo, que es lo correcto en español, produce esa musiquita de sílabas iguales que delata el acento aunque los sonidos sean correctos. Buena parte de aprender inglés consiste en aprender a apagar sílabas.
Un detalle menor remata el conjunto: la hache en español no suena nunca, y en inglés se pronuncia con aire de verdad en house, hotel o behind.
Queda lo más incómodo de asumir: la ortografía inglesa no predice la pronunciación. Venimos de una lengua casi fonética, donde lo escrito se lee tal cual y no hay sorpresas. En inglés, through, though y tough se escriben casi igual y suenan a tres cosas diferentes. Lo práctico es rendirse pronto y aprender cada palabra con su sonido pegado, igual que un nombre propio.
La estructura que más delata a un hispanohablante no es un tiempo verbal raro: es un sujeto que falta.
En español el verbo lleva la persona dentro. Hablo ya dice quién habla, y añadir yo suena a énfasis o a contraste. Llueve es una oración completa sin ningún sujeto porque no hace falta. El inglés funciona al revés: toda oración necesita algo delante del verbo, aunque ese algo no signifique nada. Por eso se dice It is raining, y ese it no se refiere a nada. Lo mismo pasa con It is late, con It is important to arrive early y con There is a problem. Traducir hace frío como si el sujeto sobrara produce Is cold, el error más característico del par y también el más fácil de quitar: antes del verbo siempre hay algo, aunque sea de mentira.
El segundo grupo viene de tener. Nosotros tenemos años, hambre, frío, sed, miedo y razón. El inglés lo considera todo estados del sujeto y usa to be: I am thirty, I am hungry, I am cold, I am afraid, You are right. La traducción literal de la edad, I have thirty years, se entiende y suena a recién llegado, así que corregirla renta mucho.
El tercer grupo es el auxiliar do. En español preguntamos cambiando la entonación y negamos con un no delante del verbo. El inglés exige un engranaje extra: Do you like it?, Does she work here?, I do not know, They did not come. Ese do no aporta significado, solo marca que la frase es pregunta o negación. Y si el auxiliar ya lleva la marca de tercera persona en does, el verbo principal se queda desnudo, sin ese.
El cuarto es la negación única. No vi nada es español correcto y elegante, con dos negaciones que se refuerzan. En inglés hay que elegir dónde va la negación: I did not see anything o I saw nothing, nunca las dos a la vez. La misma lógica vale para nunca digo nada, que es I never say anything.
El quinto son los adjetivos. Decimos un coche rojo, con el adjetivo detrás; el inglés dice a red car y no admite el otro orden. Tampoco marca el plural en el adjetivo: varios coches rojos son red cars, con la ese en una sola palabra. Cuando se acumulan varios adjetivos, el inglés impone un orden fijo que los nativos no saben explicar pero detectan al instante: opinión, tamaño, edad, forma, color, origen y material. De ahí sale a beautiful big old round brown wooden table. Basta con recordar que la opinión va primero y el material pegado al sustantivo.
Y una última costumbre que se cuela sin avisar: el artículo. En español generalizamos con artículo, los perros son leales, y en inglés esa idea se dice sin él, Dogs are loyal. La versión con artículo, The dogs are loyal, habla de unos perros concretos que quien escucha ya conoce. De la misma familia es la gente, que en inglés va en plural: se dice People are, por mucho que a nosotros el singular nos parezca lo evidente.
El diccionario da una palabra inglesa por cada española, y con las de todos los días eso casi nunca basta. Estas palabras de uso diario se reparten en inglés entre dos o tres, o caen donde el diccionario no avisa. Donde el uso cambia entre España y América, se indica.
El patrón se repite: la palabra española es más amplia y deja el resto al contexto, y el inglés obliga a elegir. A veces es al revés, como con know o time. Comprueba cada palabra dentro de una frase.
Lleva el registro de tu práctica con una cuenta gratuita de PollyStop. Vuelve a tus palabras, avanza un poco más y haz del aprendizaje parte de tu día.
Crear mi cuenta gratuita